A medida que crecemos, nos volvemos más hábiles al entender las emociones. En lugar de reaccionar como reaccionan los niños, podemos identificar lo que sentimos y ponerlo en palabras. Con el tiempo y la práctica, nos volvemos mejores para descifrar lo que sentimos y por qué. Esta habilidad se llama conciencia emocional.
En el ámbito profesional, la inteligencia emocional se ha convertido en una competencia crucial. La habilidad para gestionar nuestras emociones y controlar nuestras acciones no solo mejora nuestra eficacia, sino que también influye en nuestras relaciones laborales y en nuestro bienestar general. En este artículo exploraremos cómo gestionar las emociones y la importancia de no ser un ignorante emocional, así como la distinción crucial entre gestionar emociones y controlar acciones.
Las emociones estarán con nosotros toda la vida, influyendo en nuestro día a día, en nuestras decisiones y en nuestro modo de actuar, por ello si ayudamos a nuestros hijos a conocerlas, comprenderlas y saber expresarlas de manera sana les estaremos ayudando a conseguir un mejor porvenir.
Aunque es normal sentirse triste después de una pérdida, los sentimientos asociados con el dolor deben ser temporales. A veces los sentimientos duran más tiempo, o usted puede tener problemas para lidiar con sus emociones. Cuando esto sucede, el duelo puede convertirse en depresión. Los síntomas del duelo y la depresión son similares.
La buena salud emocional comienza con ser consciente de los pensamientos, sentimientos y comportamientos. Aprender formas saludables de lidiar con el estrés y los problemas es una parte normal de la vida. Es importante sentirse bien consigo mismo y tener relaciones saludables.
Según Fred Kofman, aprender a gestionar las emociones es una danza de expresión consciente, no una lucha de dominación o sumisión. Por lo tanto, el uso inteligente de la energía emocional requiere conocerla, entender sus orígenes y respetarla sin traicionar los valores y objetivos trascendentales que uno tiene. Las emociones son buenas consejeras, pero pésimas dueñas.
La conexión de Mindfulness y la Inteligencia Emocional parte del conocimiento de que Mindfulness es un componente fundamental de cada uno de los principales aspectos de la gestión emocional; ya que para ser emocionalmente inteligente, primero debemos ser consciente de las propias emociones para posteriormente, tener la capacidad de gestionar nuestra respuesta emocional.